¡El año nuevo en el Valle del Cauca comienza lleno de sabor!

Un año nuevo empieza y qué mejor que iniciar con el ‘borondo’ o paseo por el Valle del Cauca, un departamento que, además de paraísos naturales, ofrece una experiencia gastronómica inolvidable, llena de sabores diversos y recetas que se han quedado en los hogares de sus habitantes, como parte de la tradición familiar.

¡El Valle del Cauca se vive y se saborea! Por eso, queremos invitarte a que visites este territorio en el que encontrarás dulces cremosos, bebidas refrescantes, exquisitas recetas de cocineras y cocineros tradicionales, y frutas con un toque especial que enamorarán tu paladar. Todo esto en un mismo territorio.

Lo mejor es que estos alimentos que te mostraremos más adelante seguramente los encontrarás en cualquier municipio que visites del departamento, aunque algunos sean más representativos en determinadas ciudades. El Valle está listo para que lo saborees, así que ven y disfruta de todas sus delicias con nosotros.

Endúlzate con un manjar blanco

Un dulce cremoso que se prepara con arroz, leche y azúcar, ese es el manjar blanco. Se disfruta en cualquier época del año porque las abuelas lo hicieron tradicional para compartir en una merienda, postre u ocasión especial. En algunos supermercados y locales de venta de dulces es muy probable que lo encuentres.

No te sorprendas si este dulce está depositado en un mate de totumo, pues este funciona como su recipiente, es la tradición de las abuelas que además lo preparan en paila de cobre, encima de un fogón de leña, y lo revuelven con cagüinga, que es como una cuchara gigante de madera que le impregna su magia.

Así que, si buscas un dulce, alista tu cuchara para darle una probada al manjar blanco del Valle del Cauca y si te animas, combínalo con un buen sorbo de leche.

Manjar blanco. Se puede conseguir también en presentaciones pequeñas para ser regalado como souvenir.

Los súper poderes del sancocho de gallina

Los vallecaucanos se recuperan de la gripa, el guayabo o resaca, y hasta de las tristezas, con un buen sancocho de gallina preparado en fogón de leña. Estos superpoderes nacen del amor que las cocineras y cocineros le ponen a este plato, el cual encontrarás en todo el departamento, pero es la insignia de Ginebra, ciudad en la que hay restaurantes especializados en su preparación. 

El sancocho de gallina es tan popular que las familias lo preparan en casa para almorzar o lo hacen durante el ‘paseo de olla’, es decir, un viaje planeado a algún río cercano. El mejor refresco durante este paseo es el chapuzón en las aguas.

Si te da curiosidad saber cómo es un sancocho de gallina, te adelantamos que se prepara en una olla grande con agua, gallina de campo, plátano verde, yuca, mazorca, cebolla, ajo, cimarrón, y uno que otro ingrediente propio de quien lo hace. Hay quienes lo preparan sencillo y otros le agregan más superpoderes.

Preparación tradicional del Sancocho de gallina en leña.

De cualquier manera, el resultado al combinar todos esos ingredientes es una sopa “levanta muertos”, como dicen las abuelas, y es de gran alimento. Además, puedes comer carne de gallina en un plato diferente con arroz, guiso, ensalada, aguacate, y beber limonada con panela y hielo.

Plato de sancocho de gallina casero. 

Refréscate con un cholado

Si vas de paseo al Valle del Cauca en días calurosos, refréscate con un cholado. Se trata de un vaso con hielo raspado, un toque de jarabe dulce y mermeladas, trocitos de frutas y leche condensada.

En cualquier municipio encontrarás esta delicia, pero es muy popular en Jamundí, donde hay expertos en su preparación y le agregan queso rallado, si así lo deseas. 

En las plazoletas y parques se suelen ubicar los ‘choladeros’, esos que en cajones de metal y cuatro ruedas montan su máquina para triturar el hielo, y te invitan a deleitarte con esta explosión de sabores que ayudan para la resaca o guayabo, y para refrescarse en un día soleado. 

También existe una versión más simple que incluye solo hielo, jarabe y leche condensada, a veces limón, y se le conoce como raspado.

Fritanga con lulada o champús

Plato “picada” de aborrajado, papa rellena, marranita y empanada, acompañado con ají. 

¿Te gustan las comidas crocantes? En el Valle del Cauca están los fritos más sabrosos de Colombia, también conocidos popularmente como fritanga. Son salados y dulces, todos para comer en medio de una rumba o fiesta, compartir con la familia o amigos, o simplemente para disfrutar de un antojito a cualquier hora.

Marranitas, aborrajados, empanadas y papas rellenas hacen parte de las opciones, y cómo olvidar a las famosas papas aborrajadas con ají o guacamole. Estas delicias las encontrarás en algunas panaderías, puestos de comidas en barrios y hasta restaurantes que las incluyeron en sus menús o cartas.

Las empanadas y las papas rellenas suelen traer carne de res desmechada, mientras que las marranitas contienen trocitos de chicharrón de cerdo crocante envueltos en plátano. Los aborrajados tienen el toque dulce, pues se hacen con plátano maduro, queso y, a veces, hay quienes les agregan dulce de bocadillo o guayaba.

Para acompañar la fritanga, te recomendamos café o chocolate caliente, o bebidas refrescantes como la lulada y el champús. La lulada se prepara con lulo, agua, limón, azúcar y hielo al gusto. El champús se hace con agua, maíz trillado, panela, un manojo o atado de hojas de naranjo agrio, lulo y piña picadas, y hielo.

Tamal valluno

Ven al Valle del Cauca y prueba el tamal valluno, por ejemplo, en restaurantes de comida tradicional del departamento en los que se hace en fogón de leña.

El tamal se prepara con masa cruda de maíz trillado, que se esparce sobre una hoja de plátano y esta se convierte en una especie de cuna para alojar el resto de ingredientes, como pollo y carne de cerdo, zanahoria, papas, arvejas, guiso, entre otros. Luego, la hoja envuelve todo y se amarra con bejuco o cabuya, para poner los tamales en la olla con agua caliente por dos horas.

Esta comida es muy popular en las familias para ocasiones especiales y su elaboración es en equipo, disfrutando de un rato agradable, chistes y risas.

Ñapa: Durante tu ‘borondo’ o paseo vallecaucano anímate a probar el mango biche, ese que a veces ofrecen los vendedores en las calles y que lleva sal y limón, y si quieres un toque de pimienta y leche condensada. Otro imperdible es el chontaduro, un fruto que sabe delicioso con sal y miel de abeja. Y como bebida cremosa y nutritiva, te recomendamos el jugo de borojó con cola granulada, leche y miel.

Si quedaste antojado, te invitamos a preparar una de nuestras recetas recomendadas: 

Receta para preparar el manjar blanco

FUENTE: Libro Fogón vallecaucano, cocinas de valle, mar y montaña. Receta de Elena Rengifo y Dora García. Gobernación del Valle del Cauca y Universidad del Valle. 2017.

Ingredientes para 18 libras de dulce:

  • 30 botellas de leche entera (500 mililitros c/u).
  • 9 libras de azúcar.
  • 1/4 de arroz.
  • Pasas o coco al gusto (opcional para decorar).
  • Mates de totumo (opcional para depositar el dulce). 

Preparación (5 horas).

Un día antes de la preparación remoje el arroz.

1- Licúe el arroz con un poco de leche hasta obtener una fécula.

2- Mezcle en la paila (preferiblemente de cobre) la leche, el azúcar y el arroz. Puede hacerlo con las manos o con el mecedor, hasta que el azúcar se disuelva.

3- Cuele la mezcla anterior en un colador de lienzo sobre una paila de cobre con capacidad aproximada de 30 L.

4- Ponga a fuego alto revolviendo constantemente con el mecedor.

5- Una vez la mezcla hierva, disminuya la intensidad del fuego. Continúe batiendo por tres horas.

6- La mezcla está lista una vez espese y sea homogénea. Cocine hasta darle punto al dulce, el que notará cuando revuelva con el mecedor y vea el fondo de la paila. Pruebe echando en un plato un poco de dulce, el cual no deberá deslizarse.

7- Retire del fuego y vierta de inmediato en los mates de totumo. Puede agregar las pasas o el coco rallado para decorar.

Recomendaciones

  • La manera más tradicional de cocinar el manjar blanco es en fogón de leña, pero, de no ser posible, se puede hacer en estufa industrial de gas.
  • La paila no necesariamente debe ser de cobre, pero cuando se hace con esta se obtiene un mejor sabor.
  • Para que el manjar no se pegue, puede agregar a la paila 2 ó 3 piedras planas pequeñas de río.
  • Si la leche que se usa no es natural o tiene mucha agua, el manjar blanco no quedará bien.
  • El arroz se puede moler o licuar, pero debe quedar muy bien molido. Si se licua, se le agrega la leche mientras se mezcla. Si se muele, una vez se obtenga la textura deseada, se mezcla con leche.
  • El manjar se debe servir caliente en los mates, de lo contrario se seca en la paila y el dulce se compacta.
  • Un manjar blanco bien hecho puede durar de tres a cuatro meses.