Del Pacífico colombiano para el mundo: Barniz de Pasto Mopa-Mopa, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Fotografía: Gilberto Granja y Óscar O. Granja Peña, maestros artesanos Barniz de Pasto Mopa – Mopa (www.barnizdepasto.co).

El regocijo, la emoción y la felicidad que trae un reconocimiento patrimonial, se está viviendo en estos días en el Pacífico colombiano. No es la primera vez que experimentamos este orgullo, pero en esta oportunidad es el “Barniz de Pasto Mopa – Mopa” quien nos llena el corazón de júbilo y satisfacción, pues el 15 de diciembre del 2020 fue declarado como “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por parte de la Unesco.

A lo mejor no todos sabemos de qué trata esta tradición de origen prehispánico del departamento de Nariño, pero precisamente ese es uno de los objetivos de los reconocimientos patrimoniales, dar a conocer al mundo las singularidades culturales que viven y traspasan los tiempos a través de la herencia, la identidad y el amor por lo propio.

El “Barniz de Pasto Mopa – Mopa”, constituye una herencia única que se desarrolla exclusivamente en la ciudad de Pasto. Sus conocimientos, técnicas y proceso de fabricación abarcan tres oficios distintos, pero complementarios.

La recolección, la carpintería y finalmente el barnizado decorativo son los componentes necesarios para su producción. En cada uno de estos oficios se insertan sujetos que han dedicado su vida a estas labores y que hoy en día son considerados expertos. Vale la pena mencionar y recalcar que realmente el reconocimiento patrimonial, más que a la obra en sí, va dirigido a sus actores, pues sin ellos, la tradición y la herencia que dan vida al “Barniz de Pasto” ya se hubiese extinguido.

Su proceso inicia en las selvas húmedas del departamento de Putumayo, en donde del árbol mopa – mopa brotan pepas y cogollos que se recolectan para extraer una resina que servirá para la producción del barniz, con el que se decorará la pieza. En Pasto, en talleres de ebanistas, carpinteros y artesanos talladores se fabrican los objetos de madera, para posteriormente ser decorados con barniz de varios colores.

El resultado son piezas artesanales insuperables, que por medio de sus colores y formas narran una historia, cautivan la mirada y llenan de magia cualquier espacio en el que sean ubicadas.

Ahora bien, tal vez te preguntes ¿para qué sirve un reconocimiento patrimonial más allá de ser una tendencia global? Como ya lo habíamos escrito, el reconocimiento mundial es muy valioso, pero sin duda, uno de los objetivos principales es la salvaguardia de la dinámica artesanal, por lo tanto, la importancia de la declaratoria recae en el compromiso institucional y comunitario hacia el fortalecimiento de la transmisión del oficio a través de procesos educativos que garanticen su permanencia.

Así mismo, por medio del reconocimiento como “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en calidad de salvaguardia”, se inicia un proceso comprometido con el desarrollo productivo, responsable y social de los productos del Barniz Mopa -Mopa hacia el mundo, lo que beneficiará favorablemente a recolectores, maestros y artesanos.

Este reconocimiento nos llena de alegría y queremos aprovechar este espacio para felicitar a los recolectores, ebanistas, maestros artesanos e instituciones gubernamentales, que desde el 2014 iniciaron el recorrido por el camino hacia el reconocimiento patrimonial, destacándose logros importantes como ser incluidos en la “Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial” del departamento de Nariño, contar con un “Plan Especial de Salvaguardia”, recibir la declaratoria como “Patrimonio de los Colombianos” por el Ministerio de Cultura, hasta finalmente llegar al logro que celebramos hoy “Barniz de Pasto Mopa- Mopa, Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

Finalmente, esta distinción de la Unesco se suma a los cuatro reconocimientos como “Patrimonio Cultural de la Humanidad” que tiene el Pacífico colombiano, con las “Fiestas de San Francisco de Asís” en Quibdó, la “Música de marimba y cantos y bailes tradicionales de la región colombiana del Pacífico Sur y de la provincia ecuatoriana de Esmeraldas”, “Las procesiones de Semana Santa de Popayán” y el “Carnaval de Blancos y Negros” de Pasto. También a los reconocimientos de Buenaventura y Popayán como “Ciudades Creativas”.

¡Este es un motivo más para llenarnos de orgullo, porque el Pacífico soy yo… Pacífico somos todos!